"¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68














 
                    

viernes 09 Agosto 2013

En Europa: S. TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ, virgen y mártir, patrona de Europa, Fiesta



Lecturas

Libro de Oseas 2,16b.17b.21-22.

Por eso, yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré a su corazón.
Desde allí, le daré sus viñedos y haré del valle de Acor una puerta de esperanza. Allí, ella responderá como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto.
Yo te desposaré para siempre, te desposaré en la justicia y el derecho, en el amor y la misericordia;
te desposaré en la fidelidad, y tú conocerás al Señor.

Salmo 45(44),11-12.14-15.16-17.
¡Escucha, hija mía, mira y presta atención! Olvida tu pueblo y tu casa paterna,
y el rey se prendará de tu hermosura. El es tu señor: inclínate ante él;
Embellecida con corales engarzados en oro
y vestida de brocado, es llevada hasta el rey. Las vírgenes van detrás, sus compañeras la guían,
con gozo y alegría entran al palacio real.
Tus hijos ocuparán el lugar de tus padres, y los pondrás como príncipes por toda la tierra.

Evangelio según San Mateo 25,1-13.
Por eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes.
Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite,
mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos.
Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas.
Pero a medianoche se oyó un grito: 'Ya viene el esposo, salgan a su encuentro'.
Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas.
Las necias dijeron a las prudentes: '¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?'.
Pero estas les respondieron: 'No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado'.
Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta.
Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: 'Señor, señor, ábrenos',
pero él respondió: 'Les aseguro que no las conozco'.
Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

      Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

Leer el comentario del Evangelio por

Santa Teresa Benedicta de la Cruz [Édith Stein] (1891-1942), carmelita descalza, mártir, copatrona de Europa
La Oración de la Iglesia

Gran sacerdote de la nueva Alianza

          Toda alma humana es en sí misma un templo de Dios: he aquí lo que nos abre una perspectiva vasta y totalmente nueva. La vida de oración de Jesús es la llave para comprender la oración de la Iglesia. Cristo participó en el servicio divino de su pueblo, cumplió [en el Templo] públicamente y según las prescripciones de la Ley... Estableció la más estrecha relación entre esta liturgia y la ofrenda de su propia persona, y le dio así sentido pleno y verdadero, el de un homenaje de acción de gracias de la creación hacia su Creador. De la misma manera, condujo la liturgia de la antigua Alianza a que se cumpliera en la de la nueva Alianza.

        Pero Jesús no sólo participó en el servicio divino público prescrito por la Ley. Los evangelios hacen numerosas referencias a su oración solitaria en el silencio de noche, sobre las cumbres despobladas de las montañas, en los lugares desérticos (Mt 14,23; Mc 1,35). Cuarenta días y cuarenta noches de oración precedieron a la vida pública de Jesús (Mt 4,1s). Se retiró en la soledad de la montaña para rezar antes de escoger a sus doce apóstoles (Lc 6,12) y de enviarlos a la misión. En el monte de los Olivos, se preparó para ir hasta Gólgota. El grito que dirigió al Padre en esta hora, la más penosa de su vida, nos llega en breves palabras. Allí sus palabras... son como un relámpago que ilumina, para nosotros, un instante la vida más íntima del alma de Jesús, el misterio insondable de su ser de hombre-Dios y de su diálogo con el Padre. Este diálogo ciertamente duró toda su vida, sin interrumpirse jamás. Cristo rezaba interiormente no sólo cuando se apartaba de la muchedumbre sino también cuando permanecía entre los hombres.







 
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